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Tomas Medina Caracas, alias El Negro Acacio (ex comandante del frente 16 de las Farc, muerto en combate por el Ejército el 3 de septiembre de 2007) le habÃa prometido a Carolina (guerrillera desmovilizada en Vichada la semana pasada) que cuando cumpliera tres años en las filas de la guerrilla, le iba a dar salida para que se reencontrara con su hija, Natalia, una niña de ochos años que la madre sólo vio crecer hasta los cuatro. Tuvo que dejarla con una amiga para entrar a trabajar como empleada a una casa de familia.
Con la muerte del jefe guerrillero, dice Carolina, se murió su esperanza de reencontrarse con la pequeña. Se murió la ilusión que la llevó a enfilarse en la guerrilla hace tres años, cuando trabajaba en Tomanchipán, un caserÃo al oriente del Guaviare. “Deje de sufrirâ€?, le dijo una guerrillera a la que llamaban La Pizca. “Ella fue la que me convenció. Me prometió muchas cosas y yo le creÃ. Me dijo que dejara de trabajar, que allá me ayudaban y no era tan duro. Y además me dijo que era posible llevar a mi hija a donde ellos estabanâ€?.
La convencieron, abandonó el trabajo y viajó a Puerto Nápoles (alto InÃrida), a entrenarse en el oficio de la guerra, ese que conocÃa sólo por los noticieros que hablaban de guerrilleros quemando carros, guerrilleros secuestrando gente, “guerrilleros que les hacÃan daño a los civiles que tienen plata —enfatiza Carolina—, eso habÃa escuchado yo, que ellos no les hacÃan daño a los pobresâ€?.
En una semana le enseñaron a cocinar, a prestar guardia y le dieron el uniforme, “de los que usaba el Ejército antes. Durante el entrenamiento me compraban de todo, me consentÃan para que no me fuera a aburrir, para que me quedara con ellos. Y yo pensaba ‘asà va a ser siempre’ â€?, dice y se rÃe, como burlándose de sà misma, de su ingenuidad.
Las lecciones para prestar guardia no parecÃan muy difÃciles: dar rondas al campamento, estar atenta a algún movimiento extraño para alertar a los compañeros y escuchar, esa era su tarea principal. Pero no le hablaron del frÃo y la soledad y la negrura de la selva por las noches, no le avisaron que tendrÃa que sortear animales salvajes y guerrilleros, que también se portaban como animales, y querÃan atacarla y tocarla aprovechando la oscuridad.
“Después de esa semana de entrenamiento atravesamos un rÃo para llegar a Guaviare. Eso fue una pica muy inmensa, habÃa que romper selva para abrir el camino. Yo no estaba acostumbrada a caminar tanto y me cansaba mucho. Me ponÃa a llorar. Ahà me comencé a dar cuenta de que todo eran mentirasâ€?.
El primer año sus tareas se limitaron a la cocina (“cocinábamos lo mismo que se come en el Ejército: frÃjoles, arvejas, pastaâ€?) y a la guardia (“me tenÃa que montar en un palo que quedaba como a diez minutos del campamento. Ahà era cuando los compañeros se querÃan aprovechar de unoâ€?). Para protegerse aceptó la compañÃa del comandante guerrillero Fidel. “No me gustaba. Me tocó aceptar ser su novia para que me enseñara y me acompañara; lo hacÃa por interésâ€?. Fidel ya está muerto, “me quitaron un peso de encimaâ€?, dice Carolina sin ningún remordimiento, y aclara que la frialdad de sus palabras es una herencia de las Farc, “allá le enseñan a uno a que no sienta pesar por nadieâ€?.
Cuando cumplió tres años en las Farc, cuando estaba a punto de volver a ver a su hija, la trasladaron a Vichada a la unidad Oliverio Ortiz del frente 16. Pocos dÃas después de estar allÃ, llegó la noticia de la muerte del jefe guerrillero El Negro Acacio. “Eso para todo el mundo fue muy horrible, fue como si se nos hubiera muerto el papá, porque ese señor era muy responsable, nada nos faltaba, todo lo que uno necesitaba, él ahà estaba. Para todos fue muy duro. Yo sabÃa que él me iba a dar la salida para encontrame con mi hija, pero se murió y perdà todas las esperanzasâ€?.
Después de un operativo de tres semanas, las Fuerzas Armadas de Colombia dieron uno de los golpes más fuertes a la guerrilla: la muerte de uno de los principales miembros de las Farc, responsable del tráfico de armas y droga en el suroriente del paÃs. Dos dÃas después de la muerte de El Negro Acacio en las filas del frente 16 no se volvió a hablar de él, dice Carolina. “Ordulles, el comandante de nosotros, no volvió a mencionar nada de él, no consentÃa que lo nombráramos. A nosotros nos pareció muy raroâ€?.
El nuevo cabecilla del frente 16 fue EfraÃn Méndez, alias Guillermo Cochornea, responsable directo de la jefatura de finanzas y narcotráfico con organizaciones internacionales, según información oficial. “Con la llegada de él todo fue muy diferente —cuenta Carolina—, nadie le paraba bolas, no lo escuchábamos porque no nos cumplÃa con las peticiones que le hacÃamos. Comenzó a faltarnos y por eso empezamos a desertar. Ese comandante no le caÃa bien a la mayorÃaâ€?. En diciembre, la desmovilización de dos comandantes del frente 16, alias Mascalengua y Arialdo, incentivó también el retiro de otros guerrilleros. “Nosotros, viendo que hasta los mismos comandantes se estaban yendo, nos sentÃamos aburridos. ¿Para qué nos Ãbamos a quedar? Después me di cuenta de que desde diciembre no volvieron a ver a Guillermo, decÃan que él se habÃa ido porque se estaba yendo mucha gente y le iban a hacer consejo de guerraâ€?.
Carolina se entregó al Ejército después de un combate. “El comandante siempre me metÃa adelante a puntear, para que los cuidara. Yo no era capaz de quemar, de apuntarle al enemigo, y eso no le gustaba a mi comandante. Cuando veÃan que el Ejército estaba más cerquita, empezaron a correr y me dejaron sola. Yo querÃa que el Ejército me encontrara, pero que no me fueran a hacer nada. Me imaginaba que me iban a matar. Fui avanzando. Todo se calmó. Los militares ya se iban a retirar y yo empecé a gritarles ‘no me vayan a hacer daño, yo quiero entregarme, pero no me vayan a hacer daño’ â€?. Se entregó porque no querÃa combatir, porque estaba cansada, porque ya habÃa perdido la esperanza de reunirse con su hija por intermedio de las Farc. TodavÃa no ha tenido noticias de la pequeña, pero ese es su único cometido: “organizar mi vida, encontrar a mi niñaâ€?.
By catherine b on Jan 26, 2008, 19:10 in Politics & the war.
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