hongo_joe says on Jun 22, 2008, 07:32:
The link works for me, but here is the article. It is about people buying or stealing burros and horses for sale as meat. The animals are butchered in peoples' yards or houses and sold in markets or to restaurants.
Burros viejos que terminan en la mesa de los barranquilleros
Para los moradores de Rebolo no es extraño ver camiones con veinte o treinta burros todos los dÃas. Muchas casas prestan sus patios para el sacrificio de estos animales.
Por REDACCIÓN LOCAL
La vida de un burro viejo y hasta enfermo vale apenas 30 mil pesos. A ese precio promedio lo venden en poblaciones como Ponedera y Suan, en el Atlántico, o Pedraza, en el Magdalena, cuando el animal deja de servir para el trabajo y se convierte en un estorbo para su dueño.
Últimamente también llegan de La Guajira, comercializados directamente por indÃgenas.
Este es el primer eslabón de la cadena de un negocio ilegal, pero tan popular y reconocido que prácticamente ha dejado la clandestinidad.
“Por lo menos media Barranquilla está comiendo carne de burro�, aseguró un habitante de Rebolo durante un decomiso realizado semanas atrás en una vivienda del barrio.
Con base en el testimonio de expendedores y moradores del sector, EL HERALDO reconstruye los pasos de este lucrativo comercio que está poniendo en riesgo la salud de los consumidores.
Tras completar un grupo de entre veinte y treinta burros, bien sea comprados o robados —como sucede en muchos casos—, son traÃdos en camiones hasta Barranquilla, la mayorÃa de veces con permiso de inspectores de PolicÃa municipales, pasando por encima de las autorizaciones que para el transporte de animales le competen al Instituto Colombiano Agropecuario (ICA).
El destino: Rebolo. AllÃ, en los alrededores de la calle 17, cualquier patio de cualquier casa sirve de matadero. Hay familias que prestan el área a cambio de dos o tres libras de carne.
Por estos dÃas los sacrificios se realizan en la tarde, pero pueden darse en la noche o la mañana, en la medida en que haya operativos policiales.
En el piso sucio de sangre seca y cuero se mata al burro. Uno o dos ‘monazos’ en la cabeza bastan para hacerlo caer y, enseguida, se le corta la cabeza con machete o cualquier elemento cortante a la mano.
Se le deja desangrar y se le quitan cinco piezas principales, las mejor cotizadas. “Se le sacan los dos perniles de adelante y los dos de atrás, o mejor dicho las patas, y también el lomo. Eso es lo que sirve�, afirmó un vendedor.
El resto (pecho y barriga) se pica “chiquititoâ€? y se vende a pequeñas salchicherÃas de barrios. “Hay gente en El Bosque y otros puntos que lo compran para embutidos, sale más barato y sabe la misma vainaâ€?, apuntó.
En viejos compartimientos de neveras o enfriadores, conservados justamente para este fin, se dispone la carne con abundante agua y hielo para que elimine todos los lÃquidos y se ponga “rosaditaâ€?. “Se le ponen como tres moldes de hielo, asà queda bien bonita y buena para venderâ€?.
En la madrugada es transportada en carretillas hasta el mercado público, se distribuye de acuerdo a los pedidos. La esquina del mercado El Playón es uno de los puntos, allà llegan tanto expendedores de la zona como tenderos de barrios y hasta dueños de restaurantes para adquirirla.
Mientras que la libra de carne de res de primera puede comprarse en un supermercado por precios que oscilan entre 6 mil y 8 mil pesos, la de burro cuesta unos $3 mil si es de lomo, y $1.500 la molida.
Pero las vÃsceras también son aprovechadas. Al burro se le saca ‘mondongo’ e hÃgado, que cuestan menos de la mitad que los de vaca. La lengua solamente se vende para comida de perro, porque es muy fácil de distinguir debido a que es más larga que la de res. Los huesos se botan o se queman, de hecho, a lo largo del caño de la Auyama son frecuentes las hogueras para desaparecerlos, el olor es insoportable, pero es parte de la vida cotidiana de los habitantes de la zona.
En el mercado hay expendedores que combinan la carne de vaca con la de burro o caballo para que la gente no note la diferencia. “El que no sabe no se da cuenta porque se ve igualita�, sentenció otro experimentado comerciante.
UN PELIGRO
Para la personera distrital, Lourdes Insignares, es preocupante que la mayorÃa de estos mataderos ilegales estén identificados pero no se haga nada para acabarlos.
La PersonerÃa ha hecho seguimiento a varios e incluso denunció a seis que funcionan en casas de Rebolo e inmediaciones de Las Nieves, no solamente dedicados al sacrificio de burros sino también de cerdos.
“Creo que es necesario que se actúe en conjunto con la SecretarÃa de Salud, el Invima y las autoridades policivas al respecto, por eso conminamos a la PolicÃa de Carreteras para que ponga más control al ingreso de camiones con animales o carne sin refrigeración y sin los requisitos exigidosâ€?, planteó.
Las pérdidas de los ganaderos por el robo de equinos es otra de las consecuencias de este negocio. Aunque las cifras oficiales hasta abril apuntan a 234 caballos hurtados en municipios del Departamento, según el director de la Asociación de Ganaderos del Atlántico y Zona Norte (Asoganorte), Luis Vicente Támara, las reales son mucho mayores.
Por temor a denunciar, por negligencia o incredulidad en la eficacia de las autoridades, los dueños de fincas o pequeñas parcelas no hablan del azote de los delincuentes.
Asoganorte estima que mensualmente se roban entre 80 y 100 caballos, es decir, unos mil anuales. Para la Costa Cribe el número es de aproximadamente 15 mil, y de 30 mil para el resto del paÃs.
En el reciente consejo de seguridad liderado por el presidente �lvaro Uribe, el gremio le expuso seriamente el problema. “La preocupación no es solo el robo sino la salud pública que se pone en riesgo por las condiciones sanitarias pésimas en que sacrifican estos animales, además de que estos mataderos no pagan impuestos y compiten con los legales que sà los pagan�, insistió Támara.
En el evento se concluyó que falta seguimiento a estos sitios para sorprender a las personas en flagrancia y judicializarlas.
Otro inconveniente es que Barranquilla no tiene un lugar adonde llevar los animales que se decomisan, asà que para la PolicÃa puede resultar siendo un encarte incautarlos.
Por malas condiciones de manejo y transporte, la PolicÃa seccional ha decomisado este año en el Departamento 4.193 kilogramos de todo tipo de carne.
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